Esta frase de Mario Camus es la que abre mi última novela. En realidad, abre toda una etapa de mi vida, desde el momento en el que me di cuenta de mi propia responsabilidad en los asuntos que nos afectan a todos. Hoy en día es muy sencillo llevarse el favor del público, alentar a las masas a la protesta en las calles, poner unos carteles "en contra de" en los muros de las redes sociales, y adherirse a cualquier idea que encuentre un culpable a quien apedrear. Pero no es tan fácil escuchar la propia responsabilidad en este asunto. No es tan fácil escuchar que aquellos bancos tan malvados se alimentaron, también, de nuestra propia avaricia, de nuestro deseo de acumulación que, al igual que el banco, tenemos. Todo el mundo busca un pensamiento al que engancharse y sobre el cual descargar su ira, una ira que genera violencia, una violencia que tiene a este mundo en una guerra constante, en casa, en el edificio, en el barrio, entre ciudades, entre países... y como no te...