Comencé a escribir el libro “El Círculo Económico” mientras aún trabajaba en banca. La experiencia de sentirme exprimida, dividida y presionada, temerosa de perder mi estatus y mis recursos económicos, me llevó irremediablemente hacia una de mis grandes pasiones: la escritura. Cada día que pasaba en aquel despacho, atendiendo a personas preocupadas por su dinero, escuchando órdenes en mi teléfono sobre lo que debía o no debía hacer, los productos que debía o no contratar, me hacían plantearme, cada vez más intensamente: “¿quién me dirige?”... Aquella pregunta sonaba una y otra vez en mi cabeza: “¿quién me dirige?”. Si un cliente me exigía un plazo de tiempo en el que tener un resultado, o un superior me exigía unos objetivos... yo obedecía. Y en aquella obediencia había mucho dolor, pues había una enorme contradicción entre mi propio criterio y el de los que me rodeaban. Tengo amigos que cuentan que dejé la banca porque no quería engañar a la gente, pero eso no es cierto; o a...
¿Es posible una Economía cuyo punto de partida no sea la necesidad y el miedo? Comparto mi visión acerca de lo que exploro en mi propia vida.