De cómo descubrir los sistemas automáticos de comportamiento relacional en uno mismo: El Test de “la buena persona”

De cómo descubrir los sistemas automáticos de comportamiento relacional en uno mismo:
El Test de “la buena persona”


Marca con una X las frases que alguna vez se te hayan pasado por la cabeza:

Todo el mundo viene a mí a contarme su vida y sus problemas.
Como no me ocupe yo de las cosas... si espero que lo hagan los demás se quedan sin hacer eh?
Yo siempre dando más de lo que recibo...

Si has marcado con una x 2 o más de estas frases, te felicito: eres oficialmente una “buena persona”. Sacrificado, haces las cosas por los demás, cumples con tus obligaciones de hijo, de padre, de madre, de hermano y de amigo... solo una cosita: ¿dónde queda en toda esta farsa tu verdadera identidad? ¿dónde estás tú? ¿dónde están tus verdaderos deseos, lo que realmente quieres hacer pero que tus “obligaciones mentales” te impiden?

Solo eso, nada más quería preguntártelo, por si no te has fijado nunca en que siempre haces las cosas buscando la satisfacción de hacer lo correcto e ignoras las verdaderas reacciones que salen de tu mente.

Quería preguntártelo por si no te has fijado nunca en que internamente, pasas mucho tiempo enfadado con los que “lo hacen mal”. Por si no te has fijado en cómo juzgas a “los que lo hacen mal”, en cómo los miras, en lo superior que te sientes a su lado, en lo sacrificado que eres mientras ellos escurren un bulto que tú cargas a tus espaldas. En el desprecio con el que miras su irresponsabilidad.

Honestidad bruta queridos amigos, es la que se necesita para observar la distorsión de la “bondad”, para dejar de obedecer el cuento de los buenos y los malos, para poder manifestar lo que somos verdaderamente, más allá de las reacciones automáticas que nuestra evolución biológica nos ha llevado a desarrollar hasta su máxima expresión. Para madurar, en fin, para dejar se ser esos niños de pecho a los que una moral externa y esclavizante les tiene que decir lo que está bien y lo que está mal.

Sugerencia: solo observa. No tienes que dejar de ser bueno, o convertirte en malo, no tienes que cambiar, no tienes que comportarte de otro modo, no tienes que hacer más esfuerzos por dejar de sentirte tonto, no tienes que "espabilar" porque el malo te come la merienda, no tienes que ser despreciativo, o irresponsable; solo precisas darte cuenta y observar la distorsión de tu comportamiento. La observación que no pretende cambiar las cosas, sino solo descubrir, es una observación que transforma. Si VES esto, si ves que ese supuesto “buen comportamiento” es una distorsión, entonces una forma nueva de relacionarte nacerá sola. No eres culpable, nunca lo fuiste. Pero nunca se llenaron las piscinas con agua limpia sin vaciar el agua sucia y las hojas del invierno.

Es el momento, ya no hay excusas para seguir llevando una vida de autómata. Ya tienes las herramientas, sabes cuál es la verdad de tu situación. Solo es preciso que retumbe el SI.

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