La Economía en Convergencia: la parte por el todo


La mente que funciona conectada a las limitaciones de los programas, toma la parte por el todo. ¿Qué quiere decir esto? Vamos a verlo con ejemplos.



 En la imagen hemos dibujado un árbol que representa a todo el  ser, a todo lo que somos, incluyendo cuerpo, mente,  emociones... y más allá de eso, todo lo que no podemos ver, lo que somos de forma global. Sin embargo, vemos cómo, a partir de las ramas, que representarían la programación subconsciente, ya empieza la “individualidad” y las identificaciones. Si nazco en un determinado lugar, si tengo una determinada condición económica, ideología...etc. todo eso condiciona mi vida y me crea una serie de “identificaciones externas”, con el medio, con el grupo, con la religión, con los valores, con la sociedad que me rodea...etc. Entonces, me identifico de tal manera con las ramas, que no soy consciente del resto de mi condición, de todo lo que soy, de modo que vivo una vida de rama, en lugar de ser el árbol, de manifestar el árbol completo y dar el fruto que me corresponde por naturaleza. Tomo la parte por el todo.

Esto sucede, como si de un fractal se tratase, en todos los ámbitos en los que los programas funcionan. Por supuesto, sucede también en la economía, y en ella hacemos también un todo de una parte. Veamos un ejemplo.

La crisis económica en España ha tenido, según a quién se le pregunte, diversas causas. Cada uno elige una causa, según su condicionamiento, y hace de esa causa particular una causa general. Y en función de esa creencia parcial, buscan soluciones parciales, de modo que nunca son soluciones para todos, sino para una parte.
-Están los que creen que la población ha entrado en el juego de la avaricia, del querer tener más, del vivir por encima de sus posibilidades.
-Están los que creen que la población ha sido víctima de la avaricia y corrupción de los políticos. Toda la vida trabajando, ahorrando, para que ahora nos quiten la casa y el dinero.
-Están los que creen que es una crisis de “valores”, que falta “moral”.
-Están los que creen que las grandes empresas y la banca han originado todo el problema, que dominan toda la economía mundial y que han diseñado esta crisis para seguir creciendo a costa de la población.
¿Son falsas estas posiciones? En absoluto. Todas ellas son perspectivas que se dan en la sociedad.  El problema es que la mente suele elegir una, o unas pocas, y rechazar otras, o elige “un poco de cada”, cuando lo que sucede es que se dan todas al mismo tiempo. Algo que nos ha enseñado la física cuántica es que todas las opciones suceden a la vez, y al mismo tiempo. Por eso siempre encontraremos alguien o algo que nos dé la razón a una creencia a la que nos enganchemos. Siempre vamos a ver aquello que da la razón a que nuestra creencia es cierta. Por ejemplo, si yo creo que los políticos corruptos y los bancos son los generadores de esta crisis, seguramente, cuando tenga que relacionarme con el sistema, ir a pedir una subvención o un crédito, me voy a encontrar con el reflejo de mi creencia, y la situación que me suceda me dará la razón . Entonces, mi mente lo que hace es “hacer un todo de la parte”, y diré que las causas en general son aquella particularidad que, siendo real y cierta, al mismo tiempo es solo una creencia a la que le estoy dando vida.

De esta forma, hacemos de un “sector”, algo general, y entonces las soluciones que tratamos de aplicar al todo, son solo las soluciones de la parte.

Veamos a través de un dibujo todo esto. En la imagen podemos ver cómo cada “quesito”, como si fueran las fichas de un Trivial Pursuit, es una de las creencias, de las situaciones a las que se engancha una parte de la población. Entonces los que se enganchan a una misma creencia, viven las mismas situaciones, y se juntan para darse la razón los unos a los otros. Entonces, por ejemplo, si tomamos el “vivir por encima de las posibilidades” como el todo, nos vamos a encontrar con políticas para resolver esto, que serán restrictivas. En cambio, si tomo como un todo que la sociedad ha sido, en general (con excepciones), víctima de los que mandan, haré políticas al respecto. Pero ninguna de estas políticas puede resolver el entuerto, pues son parciales, y de forma parcial no pueden disolverse los conflictos.



Es entonces cuando nos damos cuenta de algo: cuando estamos funcionando a través del análisis mental, de la búsqueda de soluciones entre lo que ya conocemos, es como si buscásemos en un pequeño estanque de agua, lo que encontraremos serán pequeños parches, pero nunca la disolución de la raíz del conflicto. Teniendo en cuenta esta importantísima apreciación, al comprender esto, mi mente entonces deja de investigar en lo conocido, deja de ir hacia afuera, deja de tratar de mover los hilos como lo ha venido haciendo hasta ahora, y entonces, por un instante, se detiene. Es en ese instante en el que no busco ninguna solución en el estanque de lo conocido, cuando estoy empezando a dejar espacio para que entre el “vino nuevo”, una forma diferente y completamente nueva, fresca, de manejarme con mi inteligencia: una Inteligencia Cuántica.

Una de las cosas más representativas de la información que me llega desde este otro lugar, ilimitado y previo, pues ya está ahí antes de mi existencia, es que esta información es convergente, no es parcial, no son soluciones “parches”, sino que van encaminadas a la disolución de la raíz de los conflictos.

Entonces, en el caso de la crisis económica que venimos mostrando, cuando dejamos de mirar parcialmente las causas, soltamos todo lo conocido, nos vaciamos de todas esas conclusiones a las que hemos llegado y con las que sabemos que “tenemos razón”. Suelto ABSOLUTAMENTE TODO, decido que no llegué a conclusión alguna, que no sé absolutamente nada sobre el tema, y me quedo en ese cero para encontrar lo que previamente hay en mí.

Entonces, recibo la respuesta convergente: ¿Qué es lo que alimenta a cada uno de esos quesitos parciales? ¿Qué es lo que tienen en común todas y cada una de esas actitudes? La respuesta es tan evidente y tan sencilla, que se nos pasa desapercibida: la “carga” con la que funcionan, que es el motor energético de la misma. Para el pueblo que se siente víctima, veremos que el miedo es esa carga; para el gobierno que quiere poder, la avaricia, el querer más es su carga; para otros el deseo, la ansiedad; para los que quieren cambiar el mundo, cambiar a otras personas, los “valores religiosos o espirituales” son su carga, aunque se digan a sí mismos que no pertenecen a ninguna religión, se mueven por esos valores subconscientes.

De modo que, para disolver este conflicto, nos hemos dado cuenta de que no existe ningún movimiento que pueda hacer, por más mínimo que sea, hacia afuera; sino que tengo que observar mi carga, qué me mueve a mí, pues yo no soy ajeno a los problemas que veo en “los otros”. Observo mis cargas, y de esa observación, como ya hemos visto, viene un disolverse los velos que permiten ver el cómo se organizó y engendró la raíz del conflicto, lo cual permite que sea disuelto en su origen, y me permite a mí liberarme de las trampas a las que me he visto sujeto por los programas subconscientes.

Es entonces cuando veo que esta observación es convergente, pues no hay un sector, un quesito, que no sienta esa “carga”, cada uno la que le corresponda, siendo el mismo origen en todas ellas. La observación de esta carga la puede hacer aboslutamente todo el mundo, no es una solución para unos sí, y para otros no, sino para TODOS, por eso veo que estoy en convergencia, porque nadie queda excluido de estas soluciones.

Sin embargo, cuando elijo soluciones parciales, por muy buenas intenciones que estas tengan, no son para todos. Por ejemplo, cuando yo promuevo un consumo más consciente, de productos ecológicos, esto no lo puede hacer todo el mundo, sencillamente porque muchas personas no tienen recursos para pagar el coste superior que supone un consumo consciente. Nadie dice aquí que sea malo ser consciente a la hora de comprar, ni mucho menos, sino que es simplemente una “rama” del árbol, y que a un árbol enfermo no le podemos sanar a través de las ramas, sino que es preciso acudir a las raíces del mismo para resolver la causa de esa enfermedad. ¿Que queremos podar un poco las ramas para mejorarlo? Bien, pero sabremos que esa poda no cura las raíces.

Para ello, la propuesta es la observación, pues nos mostrará la solución convergente de cada conflicto, que todos llevamos internamente, que no es preciso moverse a ningún lugar, investigar o divagar mentalmente para encontrarla, sino que solo es preciso disponerse, entregar el vino viejo y dejar que el vino nuevo brote del interior de uno y nos movilice de forma completamente activa en la manifestación física, pues esta solución convergente es acción en sí misma, no se queda quieta, sino que se moviliza y transforma, de forma automática, cuántica, todo lo que tiene alrededor. Por eso los cambios que uno hace cuando se transforma, son de un calibre infinitamente superior a los cambios que uno hace hacia afuera, y tienen una evidencia, una concreción en el plano físico.
Por eso, si quieres hacer compras conscientes, hazlas, pero no creas que eso te va a transformar. Más bien hazlo al revés, observa primero qué te lleva a ello, con total honestidad, observa la carga, los valores aprendidos, el empuje, la energía, y tras esa observación, si tu impulso es seguir ese camino, adelante, pero antes líbrate de los valores impuestos, del pasado, de todas las ideas que creíste alcanzar, de las conclusiones a las que llegaste... y encontrarás que, antes de ti, ya estaban las soluciones que buscas.  

(Fragmento del libro "LOS FOTOGRAMAS INVISIBLES: La Economía en Convergencia)












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