El dinero y los "personajes internos"





Lo que compartimos desde El Espíritu Económico, es que la relación que tenemos con lo material, incluido el dinero, está completamente relacionada con los "personajes internos" que, mientras no somos conscientes de ellos, nos manejan.

Me parece interesante que podamos ver cómo esos “personajes”, llevan adheridos un conjunto de “actitudes standar”, es decir, que todos compartimos y, después, en cada individuo, se desarrollan de una forma determinada por su condicionamiento particular.

Cuando empezamos a ver esas actitudes como algo “standar”, universal, empezamos a sentir que esa sensación de individualidad, de “mío”, se empieza a ir, y cada vez que dejamos de alimentar a ese pequeño “yo”, desvalido, separado del mundo... abrimos el campo de nuestra libertad.  

Algunas personas se sentirán “identificadas” al describir a un cierto tipo de personaje. Eso es porque el “standar” lo llevan en su condicionamiento. A ese "standar" después uno le pone sus propias características, por el lugar de nacimiento, la familia, el entorno...etc. pero la base es la misma. Por eso después nos vamos relacionando unos con otros, y nos vamos uniendo a las personas que tienen esos mismos personajes standar, o bien otros complementarios, y queremos alejarnos de las personas que están en la polaridad contraria de ese mismo personaje, pues cada personaje tiene su contrapuesto: buena persona-mala persona, rico-pobre, seguro-inseguro, víctima-verdugo... etc.

Cuando nos identificamos con una de esas dos polaridades, cada vez que se me presente alguien en frente con la polaridad contraria, voy a entrar en conflicto, porque lo que se me activa internamente, son las identificaciones que tengo con mi propio personaje-dual del que tengo en frente. Si yo creo que soy una persona muy fiel a mis amigos, entonces, tarde o temprano, me encontraré con alguien que me traicione, y de mi personaje fiel, saltarán chispas. Si quiero experimentar una polaridad, no tengo otra forma que hacerlo “por comparación”, es decir, si quiero sentirme rico, o listo, tendré que ver a mi alrededor a gente menos rica y menos lista que yo, porque si todos somos ricos e inteligentes, ese personaje no va a sentir la superioridad, que es lo que pretende experimentar.

Por supuesto, sentir esa superioridad tiene un coste, y es “la cara B” de todo programa, de todo personaje. La cara opuesta; de la cual nos alejamos todo el tiempo.

A medida que podemos soltar nuestra identificación con “la cara A” del personaje, es más fácil ver sin conflicto a “la cara B”, hasta que llega un momento en el que podemos ver ambas caras, y entonces soltamos ese personaje, pues le hemos visto de forma completa.

Lo que hemos visto también, es que todos esos personajes llevan un “kit completo de manejo en la tierra”, es decir, que están completamente relacionados con el ámbito material, como si fueran “vasos comunicantes”, la vibración que emiten y la relación con el dinero, van completamente adheridas.

Por ejemplo, al personaje interno que le gusta agradar a los demás, que es capaz de hacer cosas que lo dañen íntimamente solo porque los demás no se enfaden con él, que vive en la manipulación emocional... etc., suele llevar asociado un “agujero en el bolsillo”, es decir, que si gana dinero, se le va con mucha facilidad, o bien, en muchos casos, mantiene económicamente a las personas por las que "da todo", incluso su sufrimiento.

Al personaje interno que sueña con príncipes y princesas azules, que siempre está sintiendo que necesita cumplir sus “sueños”, y que a su “presente” siempre le falta algo,  que los demás no son lo suficientemente “buenos” con él, que lo traicionan... que siempre anda sintiendo la carencia, por mucho dinero que gane, nunca siente abundancia. También es probable que, en algún momento de su vida, se llene de deudas que no puede pagar. Las deudas y esa sensación de faltante, van completamente adheridas.

Esto son solo unos ejemplos, pues este tema tiene una gran profundidad y aquí no puedo extenderme más en ello, pero la cuestión es que “el ámbito económico”, no tiene independencia alguna de nuestro condicionamiento interno, sino que, muy al contrario, está absolutamente relacionado.

Y si uno observa con atención, verá que todos esos personajes son siempre el mismo personaje, todos aquellos problemas, son siempre el mismo problema, siempre la misma barrera. Un personaje interno divisivo que consigue que nos veamos como islas separadas del resto del mundo, como amenaza entre unos y otros,  como traidores y fieles, enfrentados porque cada uno ostenta ideas diferentes de entender la vida.

Cuando mi atención deja de alimentar a este personaje, a este pequeño hacedor del “mío, tuyo, para mí, para ti...” y dejar de alimentar el motor que impulsa el personaje de los demás, tomando la elección previa, la única que me permite ser libre, en la que digo: “ya no lo alimento más”, me olvido de tener la razón, o de quedar por encima o por debajo, me olvido de ganar o de perder... entonces comienza a aparecer ese espacio libre de todas las máscaras con las que antes me vestí. Cuando CON-TEMPLO la belleza de SER, más allá del pequeño y divisivo personaje que intenta manejar mis riendas, entonces, no puedo ver más que una serena y amorosa plenitud, un disfrute profundo por cada acto de mi vida, se difumina entonces la palabra “trabajo”, pues ya no es posible denominar aquellas tareas de forma alguna.

No me gustaría que se viera esto como un “ideal a alcanzar”, como un mundo utópico de paz, pues no es el caso; sino más bien una forma serena de estar en la vida, aceptando los vaivenes y las visicitudes que en ella siguen apareciendo.

Algo muy importante: No es posible cambiar al “personaje” más allá de colocarlo en una u otra polaridad: de pobre a rico, y viceversa; de víctima a verdugo, y viceversa; de soñador a fracasado, y viceversa...  “Desde el personaje”, no es posible ningún tipo de evolución. Solo la observación de ese personaje, soltando la identificación con la polaridad a la que nos agarramos, nos permite la posibilidad de correr un velo de siglos de ignorancia y constante insatisfacción.

Cada vez que encuentro un pedazo de él en mí, doy un paso más a la LIBERTAD.

Comentarios

  1. Estupendo...gracias por compartir este relato de aprendizaje.

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