El dinero como herramienta

Cuando el dinero comienza a sentirse como, simplemente, una herramienta, y no como una meta a conseguir detrás de la cual ir, sucede algo muy curioso: a veces sientes que quieres pagar por algo, aún sabiendo que podrías tenerlo gratis; de modo que no nos movemos por la lógica que dice: “si lo puedes tener gratis ¿para qué lo voy a pagar?”, nos movemos por la lógica que aporta dinero donde siente que es preciso aportarlo. De la misma forma, otras veces te llegan gratis cosas por las que antes siempre pagaste. Comienza a producirse un flujo de equilibrio que se va gestando solo, con naturalidad. Ya no soy “yo”(como identidad formada por la mente concreta) quien controla dónde pongo mi dinero, o de dónde lo recibo. He dejado esa labor en manos de la “mente abstracta”.

De esta forma, ya no estoy en el “me debes”, “te debo”; cuando vamos entrando en este flujo, sentimos que las transacciones económicas no se producen con una atadura, sino con un sano fluir de la energía material que es el dinero.

Sin embargo, mientras nos movemos por la lógica: “si lo puedo tener gratis ¿para qué pagar?” simplemente me estoy empobreciendo a mí mismo, puesto que la misma lógica que aplico para los productos y servicios de los demás, mi inconsciente la recibe como que es la lógica que aplico también a los míos, pues no distingue entre “el otro” y “yo”.

Para las personas que no conocen la diferencia entre "mente concreta" y "abstracta", aquí un vídeo donde mostramos la explicación.
https://www.youtube.com/watch?v=HAnuRp0L1yE&feature=youtu.be

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