Se necesitan barrenderos despiertos

Uno de los peligros de creerse “muy espiritual” (cosa que no es más que una idea) es pensar que uno tiene que hacer tareas “muy elevadas”, entonces tareas totalmente necesarias para la humanidad pueden quedarse vacantes porque todos deseamos una gran tarea. Se necesitan barrenderos despiertos, banqueros despiertos, jardineros despiertos, granjeros despiertos, profesores de yoga despiertos, árbitros despiertos, administrativos despiertos, terapeutas y comunicadores... No importa el trabajo que realices, pues si sabes quién eres, no tendrás necesidad de medirlo, de compararlo, de colocarlo en un status; ningún trabajo es inferior o superior, pues aquellos varemos solo existen a los ojos de la mente: en el corazón no hay medidas.

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