Cuando la mente es un bólido boludo

"MÁS PARADOJAS DEL PROCESO: Despacito se percibe más rápido.

Leo algo, valido su contenido como cierto, opino, “me lo creo” y.... run, run, ruuuunnn.... ya soy un bólido... bastante boludo.

Cuando la opinión tiene una velocidad lo suficientemente absurda como para validar contenidos externos y propios en un instante muy breve de tiempo, no es capaz de darse cuenta de la propia distorsión que hay en todo ese proceso que se produce tan rápido.





La velocidad mental ahí exige sentirse "superior", tener razón ante lo que veo, ser "más mejor" que el político, que el cura, que el delincuente o que el que se salta cualquier tipo de idea de lo que YO considero que DEBERÍA SER. La velocidad mental te pone en una situación de DEUDA para con ella, te pide que la alimentes, que le des creencia, que le pagues su cuota de poder. 


Un instante de quietud antes de la validación, un instante de DUDA, que le quita la E (la lógica en distorsión) a la DEUDA que tengo con mi mente, a ese apremio constante que me exige la mente de opinar, creer, hacer... un impás, un “no sé” a tiempo... y  el cuadro a cuadro se empieza a llenar de países y pueblos, y ríos, y mares.... donde antes solo veía un lunar. Después de la DUDA, vuelvo con una lógica inclusiva, y la DEUDA se empieza a desmantelar: el apremio adictivo a dejarme llevar por cualquier pensamiento, se va a desenganchar a gran velocidad"


Actualizaciones del libro "Honestidad Bruta"

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