Hay una “positividad” que es reaccionaria de la “negatividad”, es decir, me pongo positivo “por narices”, “por cojones”, que diríamos en España. Me pongo el mundo por montera y salgo a la calle con una sonrisa.... hasta que viene alguien y me jode el día. (Disculpen el vocabulario... ;) ) Y cuanto más “positivo” me pongo, más “negativos” genero... (¿Se acuerdan de la canción de Javi Cantero? pues eso...). Me encuentro con personas que parecen quejarse de todo, y tengo que hacer un ESFUERZO más: “alejarme de ellas”. Sin embargo, paradójicamente, cuanto más intento alejarme de los “quejicas”, más quejicas me encuentro... Esta suele ser una rueda de la positividad reaccionaria. Critico a los que protestan, a los que se ofenden, a los que tienen ira, a los que están cansados de vivir, a los que están deprimidos... simplemente, porque tengo miedo a enfrentarme con mis propias tristezas, con mis propios enojos, con mi lobo feroz interno... Pero, este lobo, tarde o temprano tiende a salir, ...
¿Es posible una Economía cuyo punto de partida no sea la necesidad y el miedo? Comparto mi visión acerca de lo que exploro en mi propia vida.