Cuando empecé a escribir sobre asuntos económicos y espiritualidad-conciencia, creía que simplemente cambiando nuestras actitudes podíamos cambiar el mundo, hasta que me di cuenta que eso está muy lejos de se r una tranformación auténtica. Creía que la incitación a la creencia en que uno es capaz de hacer todo aquello en lo que cree, si le pone “esfuerzo”, era suficiente para conseguirlo y que era suficiente para transformarse internamente. Creía que cambiando mis hábitos de compra, mi economía y mi forma de vida, si todos lo hacíamos, cambiaríamos el mundo. Sin embargo, cuando empecé a cambiar mis hábitos de compra, mi economía y mi forma de vida... oh! sorpresa!, habiendo alcanzado el “ideal” que me había propuesto para cambiar el mundo desde mi propia casa, empezaron a visitarme con mucha fuerza mis amigos los miedos, las culpas, los juicios... empezaron a aparecer situaciones de conflicto con seres queridos, a mí, que me creía estandarte de una vida pac...
¿Es posible una Economía cuyo punto de partida no sea la necesidad y el miedo? Comparto mi visión acerca de lo que exploro en mi propia vida.